
Castañeda y los verdaderos retos de Lima
en Peru21
Pocos reparan en que el actual burgomaestre tiene una compleja agenda en tres escalas: la regional, la metropolitana y la distrital. ¿Se ha avanzado? Leamos.
Al cabo de notorios errores que rompen el espejismo de su alto 'rating' de alcalde y hacen que se debata el balance verdadero de su gestión -administrativamente eficiente-, no podrá Luis Castañeda ocuparse solamente de lo bonito y fácil, que a veces resulta feo, equivocado y caro, como en el Parque de la Reserva.
Se le vienen ahora competencias regionales. Y la región metropolitana ya no podrá ser esa entelequia de cuatro años con quejas en voz baja sobre presupuesto, sin debate ninguno y con una estrategia de mientras menos mejor.
Ya el propio presidente García, que no regala goles a lancheros, anunció transferencias. Y todos echaron de menos al dueño cuando quemaban las papas de Santa Anita.
Conocemos la aversión de Lucho por todas las sartenes y su talento para arrimárselas a entusiastas portavoces que, además, dicen su nombre cada veinte palabras. Pero si Castañeda quiere trascender como líder en Lima, y si como todos sabemos, aspira a más, en vez de estar atento a cortejar esos porcentajes volubles de la popularidad, tendrá que dejar de eludir los retos que están hace rato en su mesa.
Además, ya le ocurrió perder por eso 20%, en semanas, entre su aprobación de 70% y sus votos de 47%. Esto volverá a ocurrir agravado en las encuestas que lo arrullan si los resultados son los que vienen siendo y las prioridades se confunden. Castañeda tiene una compleja agenda en tres escalas: la regional, omitida; la metropolitana, exitosa, y la distrital: es el alcalde del distrito 43, Lima 1.
EN LIMA - MUNICIPIO METROPOLITANO. Sin duda, ha habido programas exitosos (escaleras, hospitales, arborización). Y obras de vialidad eficaces como respuesta al tránsito pero sin visión de ejes de desarrollo; la verdadera agenda metropolitana recién empieza a ser afrontada con tardanza de años con las obras del corredor de transporte.
Su portavoz hoy tampoco es el alcalde, por un cálculo de conveniencia política. Y esto no puede seguir así pues es obvio que esto no va a caminar si no se cambia, con un liderazgo verdadero del alcalde, el absurdo de más de 500 líneas (519 dice el regidor Rafael García) que van de donde quieren a donde les provoca, pasando por donde les da la gana. Y los taxis son loterías de todos los colores en sorteos que pueden rifar un asalto y ser llevado a la carrera con brevetes frescos de Paruro.
Que la ciudad evolucione de ese entripado de rutas superpuestas (el modelo 'pelos en la ducha') a un sistema axial y vertebrado será imposible si no empieza desde ya a haber una autoridad política que no puede ser otro que el alcalde (en Lima, la jefatura técnica cambia además, reveladoramente, a cada rato y ahora no hay). Con Mockus y Peñalosa en Bogotá, con Lerner en Curitiba, e igual con Nebot en Guayaquil o en Quito, si el alcalde no se juega no pasa nada. Y todo sigue igual.
Tampoco puede seguir no habiendo plan urbano, y que Lima crezca por huaicos. Las invasiones cotidianas ahora son en el espacio provincial que ya era de responsabilidad del alcalde, pero ahora no podrá echar culpas. En suelo estratégico cuya gestión ha debido reclamarse hace rato pues no hay metrópoli que no programe su expansión.
Cuencas, bordes urbanos, litoral, son recursos fundamentales donde proponer otra cosa que este pegoste de guetos y labrar futuro con otra inteligencia del espacio que, por ejemplo, los desastres e invasiones de poderosos que han sido convalidados tristemente en la Costa Verde.